No se si esto lo sigue mucha o poca gente, y la verdad, tampoco me importa demasiado... lo importante es que no te muevas demasiado y estés atento, la atención es importante... tanto la atención que puedas poner sobre cualquier objeto como la atención que puedas poner sobre ti mismo, sobre lo que sientes.
La imaginación y las fantasías son cosas maravillosas y, al mismo tiempo, cosas terribles. Un poco como la vida y la naturaleza que, al mismo tiempo que hermosas y acogedoras, también pueden resultar feas, terribles e inhóspitas. Si posees la capacidad de manejarte en ellas y salir indemne puedes meterte en algunos de los juegos que propongo, si por otro lado tiendes a quedarte enconado en el negativismo o el exceso de positivismo será mejor que te lo pienses antes de empezar.
Sea como fuere esto es un experimento que abre una nueva etapa en el blog, así que agradeceré, si entras en el juego que dejes tu impresión sobre el mismo.
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dissabte, 28 de novembre del 2009
Origen
Hay dos tazas de café sucias con sendas cucharas, un cenicero lleno de colillas, un cable cruzado de ethernet que lleva años sin usarse, pilas de DVD gravables, un equipo en el que ya solo se puede escuchar la radio y lo que ponga en el ordenador (la pletina y el jukebox hace mucho que no funcionan), un minidiccionario “Collins” inglés-español que regalaban al comprar una terrina de margarina, cds y cajas de cds (Las 4 Estaciones de Vivaldi me recuerda que hace tiempo que no lo escucho), una vela en desuso, un quemador de esencias, un bote lleno de objetos en desuso, cajetillas de tabaco vacías, un bol cantador que compré en Pokhara (Nepal), mi pasaporte, un cutter, un preservativo en su funda, pilas gastadas...
Que decir de la habitación entera si el escritorio está así...
Me pregunto si el desorden que impera en mi habitación (habitación que me encanta) no deja de ser un reflejo de mi desorden interno y, en consecuencia, de un considerable desorden en mi vida.
El impulso que me ha traído a crear este espacio es fruto de un considerable deseo por no seguir escapando de mi mismo. Me da miedo encontrarme, no me resulta una tarea fácil quedarme ante el espejo de las cosas que más detesto de mi o temo en mi, quizá por eso en momentos como el que vivo ahora tiendo a rodearme de gente, a escapar de la soledad, a escapar del inevitable reencuentro al que cíclicamente cualquier ser humano, tarde o temprano, se expone.
Sostuve y sostengo que un ser humano libre es aquel que se sabe esclavo de si mismo. Aquel que reconoce en si la terrible dicotomía de ser víctima y verdugo, perseguidor y perseguido, juez y imputado, grande y pequeño, dependiente y independiente... libre y esclavo al mismo tiempo. En mi formación como terapeuta empiezo a entender que en la consciencia de dicha dicotomía se encuentra la clave para conocerse y intentar adivinar, o hacerse una ligera idea, de quien soy.
En todo caso. Se bienvenid@.
la identidad también no sería construída en el ejercício de la búsqueda?
ResponEliminaLa búsqueda se da mediante la desidentificación. Constantemente generamos identidades como forma de adaptación, la cuestión es que seguimos agarrados a ellas (o ella) cuando ya no es necesaria.
ResponEliminaHay un punto en el cual la mayoría de humanos no queremos estar, generalmente nos da miedo quedarnos ahí, da miedo entre otras cosas por ser el lugar donde no hay identidad.
¿Respondí a tu pregunta?