No se si esto lo sigue mucha o poca gente, y la verdad, tampoco me importa demasiado... lo importante es que no te muevas demasiado y estés atento, la atención es importante... tanto la atención que puedas poner sobre cualquier objeto como la atención que puedas poner sobre ti mismo, sobre lo que sientes.

La imaginación y las fantasías son cosas maravillosas y, al mismo tiempo, cosas terribles. Un poco como la vida y la naturaleza que, al mismo tiempo que hermosas y acogedoras, también pueden resultar feas, terribles e inhóspitas. Si posees la capacidad de manejarte en ellas y salir indemne puedes meterte en algunos de los juegos que propongo, si por otro lado tiendes a quedarte enconado en el negativismo o el exceso de positivismo será mejor que te lo pienses antes de empezar.

Sea como fuere esto es un experimento que abre una nueva etapa en el blog, así que agradeceré, si entras en el juego que dejes tu impresión sobre el mismo.

______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

dilluns, 21 de desembre del 2009

Sueño II

Creo que voy a empezar a adorar las mañanas, si me despierto solo o se que lo voy a estar.

Si algo caracteriza las mañanas es la ausencia de juicio, de pensamiento. La sensación no es del todo confortante puesto que la tengo asociada al paraíso uterino, hace calorcillo, si es temprano todo esta en calma... quizá por eso la interacción social matutina, los ruidos de obras, las preguntas me generan cierto hastío antes del primer café y durante una hora soy ciertamente intratable en el territorio verbal, en el sexual puede ser lo contrario supongo que guarda cierta relación con el tema del paraíso uterino.

Despertar de un sueño como el de hoy, que arrojaba luz al hecho de la resistencia de nuestro consciente a penetrar en lo más profundo del inconsciente, en el que iba en busca de un viejo amigo y diferentes anécdotas sucedían, como la de un tiesto que había caído desde un balcón en la cabeza de una chica y de que la planta intacta había quedado en el mismo balcón... cuando encontraba a mi amigo éste estaba con su madre y con su hermana, y había alguien más. Un niño, un adolescente que coincidió con él y conmigo en primero de FP, le llamaban domestos.

La figura del tal domestos era frágil, estaba engrisecido, cuidaban de él por un motivo que no recuerdo y era la excusa que usaba mi amiguete para justificarse del no haber aparecido antes. La forma en la que podía percibir que había una parte que me quedaba escondida era que en el mismo sueño intentaba, en una pantalla, acceder a un icono donde ponía sueño, cada vez que marcaba dicho icono la cosa no cambiaba, si marcaba cualquier otro icono sí.

Es posible que en mi propia neura buscara más de lo que ya había, como si el sueño me tuviera que decir más cosas de las que yo había visto y en realidad no hubiera más.

En todo caso, me empiezan a gustar las mañanas.

dimarts, 8 de desembre del 2009

Decir por decir algo...

El blanco de la página no es lo suficientemente blanco para que mi mente confluya en ese color... imagino que cuando un escritor se bloquea se debe, en parte, a que no logra transmitir lo que siente a su mente de la forma adecuada, como si el papel y la mente fueran la misma cosa.

Que extraño resulta ver que lo complicado de comunicar es transmitir sensaciones, puedo imaginar lo que lleva dentro un buen escritor e imagino un mundo interno basto, inmenso, difícil de manejar. Si el escritor conociera la complejidad de ese mundo ¿acabaría con sus ansias por comunicar, por transmitir o por el contrario podría manejar mejor la maquinaria?

Tengo la sensación de que la mitad del tiempo no se bien bien de lo que hablo y, sin embargo, me doy cuenta perfectamente de aquello a lo que me refiero, si es a mi a quien se refiere lo que digo.